Patologías de la retina

Hay que fomentar la prevención y el diagnóstico precoz de las enfermedades de la retina, ya que estos dos factores mejoran el pronóstico de este tipo de patologías que, de no ser tratadas a tiempo, pueden llegar a causar  pérdidas de visión importantes incluso ceguera.

los factores que condicionan la posible aparición de estas patologías:

  • La edad.
  • Padecer otras enfermedades, como la diabetes, la alta miopía o la hipertensión arterial.
  • La predisposición genética.
  • Factores ambientales, como el consumo de tabaco o la sobreexposición a la luz solar.

Los síntomas frecuentes de estas patologías son:

  • Visión borrosa
  • Mayor sensibilidad a la luz o aparición repentina de destellos luminosos o cuerpos flotantes (moscas).
  • Las líneas rectas pueden aparecer torcidas,
  • Dificultades para una buena nitidez visual
  •  Aparición de sombras o áreas de visión perdidas.

 

Si sufre alguno o varios de estos síntomas, acuda a su oftalmólogo  cuanto antes para un examen oftalmológico completo. Las enfermedades de la retina suelen avanzar rápidamente por lo que resulta fundamental detectarlas y tratarlas a tiempo. Los especialistas recomiendan revisiones periódicas a partir de los 50 años y antes de esta edad si hay factores de riesgo (personas con diabetes, alta miopía o hipertensión arterial o pacientes con antecedentes familiares de problemas de retina).

Patologías Retininas

El agujero en la mácula se trata de una rotura por tracción del centro de la retina (mácula). El vítreo unido a la retina tracciona y en algunos casos puede generar un defecto de espesor completo, es decir un agujero en la mácula. Es más frecuente en mujeres y puede ser bilateral en el 15% de los casos.

SINTOMAS

Las manifestaciones clínicas dependen de su grado ya que se clasifica en 4 grados. Al inicio no da síntomas y, en el último grado (grado 4), se produce una importante pérdida de la visión central. El paciente percibe como una perdida de continuidad en la imagen.

EXPLORACIÓN

El oftalmólogo al revisar el fondo de ojo verá el agujero macular. Para su estudio se emplea la OCT (Tomografía de Coherencia Óptica) como método principal.

TRATAMIENTO

El tratamiento del agujero macular siempre es quirúrgico. Debe realizarse una vitrectomía con eliminación de la capa más interna de la retina, llamada membrana limitante interna. Durante el postoperatorio el paciente deberá permanecer boca abajo unos días .

Se trata de un acumulo de líquido localizado debajo de la retina sensorial, en la mácula, con o sin desprendimiento del epitelio pigmentario de la retina asociado. Es una enfermedad esporádica y autolimitada (se cura sola), más frecuente en hombres (por cada mujer afectada hay ocho hombres que la padecen), entre los 25 a 50 años, generalmente afecta a un solo ojo y que puede ser recurrente.

FACTORES DE RIESGO

Factores que inducen la CSC:

  • Estrés emocional.
  • Hipertensión arterial.
  • Tratamiento con corticoides sistémicos.

SINTOMATOLOGÍA

El paciente tiene visión borrosa en un ojo, con una mancha central de ligera densidad, con metamorfopsia (deformación de las imágenes) y micropsia (ve las imágenes más pequeñas).

La visión estará moderadamente disminuida

EVOLUCIÓN

La Coroiditis Central Serosa suele ser de evolucion breve y el líquido suele reabsorberse en un plazo de entre 1 y 6 meses, recuperando la visión aunque puede quedar una discreta disminución de la sensibilidad a los colores.
En los casos de curso prolongado, con reabsorción entre 6 y 12 meses del líquido, puede haber una posible pérdida visual, aunque estos casos son menos frecuentes.

DIAGNÓSTICO

Al revisar el fondo de ojo, el oftalmólogo detectará el levantamiento de la zona central de la mácula debido al edema intrarretiniano que se forma en esta patologia. Para su estudio se emplea la OCT (Tomografía de Coherencia Óptica) como método principal, ya que esta prueba permitirá establecer y medir el líquido acumulado debajo de la retina, y la angiografia fluoresceínica con la que se identificará el punto de fuga del líquido.

TRATAMIENTO

El oftalmólogo suele suspender el tratamiento con corticoides sistémicos si el paciente los está tomando y en los casos crónicos o recurrentes (que se repiten varias veces), se debe considerar realizar un tratamiento con láser o con terapia fotodinámica.

El desprendimiento de la retina es una separación de la retina por líquido sub-retiniano. El desprendimiento de la retina regmatógeno es el más frecuente y ocurre asociado a una rotura en la retina, lo que permite que el vítreo licuado (degenerado) pase el espacio sub-retiniano. Existen también otros tipos de desprendimientos menos frecuentes como el desprendimiento de la retina traccional y el desprendimiento de la retina exudativo.

La incidencia de esta patología se estima en 1 de cada 10.000 habitantes por año .Aparece de forma bilateral en el 10% de los casos y es más frecuente entre los 40-70 años, siendo el pico máximo a los 54 años. Puede aparecer por igual en hombres y en mujeres

FACTORES DE RIESGO

Para que aparezca un desprendimiento de retina hacen falta dos requisitos: el vítreo licuado (degenerado) y una rotura en la retina.

  • Miopía. Más del 40% de los desprendimientos de retina ocurren en miopes, siendo mayor el riesgo de desprendimiento de retina cuanto mayor es la miopía. Este hecho ocurre porque la degeneración vítrea y las degeneraciones en la retina periférica son más frecuentes entre los miopes (desgarros, agujeros tróficos).
  • Cirugía previa de catarata complicada.
  • Si existe desprendimiento de retina en el ojo contralateral (10% son bilaterales).
  • Si existe historia familiar de desprendimiento de retina (en primer grado).
  • Si existen algunas degeneraciones retinianas periféricas peligrosas. El 60% de las roturas retinianas se producen en áreas que muestran alteraciones específicas previas, siendo más frecuentes en miopes.
  • Los traumatismos oculares abiertos o cerrados pueden acompañarse de roturas en la retina, hemorragia vítrea y desprendimiento de retina (suponen el 10-12% de los desprendimientos de retina).
  • Algunas enfermedades generales.

SÍNTOMAS Y EXPLORACIÓN

Síntomas:

  • Destellos luminosos y moscas volantes. En el 60% de los casos pueden aparecer síntomas previos como destellos luminosos (fotopsias) y moscas volantes (miodesopsias).
  • Defecto en el campo visual. Tras un periodo de tiempo aparece un defecto del campo visual, el paciente lo suele describir como telón o cortina negra.
  • Pérdida de visión central. Aparece cuando se ve afectada la mácula.

El desprendimiento de la retina se diagnostica revisando el fondo de ojo en midriasis (pupila dilatada)

TRATAMIENTO QUIRÚRGICO

La cirugía del desprendimiento de la retina debe ser lo más precoz posible para mejorar así el pronostico.Al paciente se le recomendará reposo postural a fin de evitar o minimizar la progresión del desprendimiento, facilitando el acto quirúrgico.

El objetivo principal será cerrar las roturas retinianas. Para ello podemos recurrir a diferentes técnicas quirúrgicas

La degeneración macular asociada a la edad (DMAE) es una enfermedad degenerativa ocular, provoca alteraciones visuales importantes al afectar el centro de la retina, la mácula, y por lo tanto, al centro de nuestro campo visual. La DMAE es la principal causa de ceguera legal y de baja visión en países desarrollados.

La DMAE es una enfermedad crónica multifactorial y al igual que en muchas enfermedades crónicas que afectan a los adultos, en la DMAE existen una serie de factores genéticos, que influyen en el desarrollo de la enfermedad.

La alteración en la mácula conduce a la aparición de unos depósitos debajo de la retina, llamados drusas. Estas alteraciones en el funcionamiento del Epitelio Pigmentado de la Retina (EPR) producen cambios en el mismo y en los fotorreceptores (células sensibles a la luz), originando la pérdida de los mismos. Este proceso crónico, constituye la denominada “DMAE seca o atrofia geográfica”. Se asocia con pérdida lenta y progresiva de la visión central conservándose la visión periférica.

SÍNTOMAS

Debemos sospechar DMAE en aquellos pacientes que sufran visión deformada de los objetos (metamorfopsias), manchas negras en el campo de visión (escotomas) centrales, así como cualquier pérdida repentina de la visión central.

FACTORES DE RIESGO

Su prevalencia es especialmente alta a partir de los 65 años, pero a partir de los 50 años se pueden detectar ya casos graves de la enfermedad, incluso con cegueras legales. Con la edad aumenta el número de lesiones y la bilateralidad de las mismas, siendo muy frecuente después de los 85 años.

Aunque el único factor aceptado es la edad, en múltiples estudios se han involucrado otros posibles factores de riesgo. El tabaco se ha relacionado con la DMAE. Los fumadores activos tienen un riesgo de padecer la enfermedad 3,6 veces mayor que los no fumadores y responden peor al tratamiento.

Una de las teorías sobre el origen de la DMAE es el daño oxidativo retiniano. Diferentes estudios han demostrado el efecto protector de los suplementos con antioxidantes.

TRATAMIENTO

En el momento actual no existe tratamiento para la forma seca de la enfermedad. De acuerdo con los resultados de los estudios, a los pacientes que se puedan beneficiar, se les aportan suplementos con antioxidantes.

En la forma húmeda el tratamiento de elección es la inyección intravítrea de fármacos antiangiogénicos con una periodicidad y frecuencia variable, según las distintas modalidades de tratamiento. En general, todas ellas se inician con una inyección mensual en tres ocasiones consecutivas y posteriormente una pauta diferente según la respuesta obtenida y el fármaco elegido. La inyección intravítrea se realiza de manera ambulatoria, bajo anestesia tópica y cumpliendo los criterios establecidos presenta un número muy bajo de complicaciones.

En términos generales, el tratamiento antiangiogénico consigue detener la pérdida de visión en el 90% de los casos, de los cuales en un 40% incluso pueden obtenerse mejorías de agudeza visual.

Se trata de la proliferación de un tejido fibrocelular y avascular en la superficie de la retina. Está presente, aproximadamente, en el 2% de los pacientes mayores de 50 años y aumenta hasta el 20% en pacientes con más de 75 años.

La mayor parte de las MER aparecen en sujetos de más de 50 años de edad, aunque se encuentran de forma idiopática, es decir sin otra causa que las justifique, en el 7% de la población general. Las MER secundarias a otras enfermedades pueden aparecer hasta en el 16,4% de los casos, como en pacientes que han sufrido una patología vascular retiniana, desprendimiento de la retina, inflamaciones intraoculares, en casos de fotocoagulación o criocoagulación, diabéticos, desprendimientos de la retina, desprendimiento posterior de vítreo, etc.

Son más frecuentes en la mujer y pueden ser bilaterales (afectar a los dos ojos) en el 20 al 30% de los casos, aunque las MER pueden ser asimétricas (evolucionar de forma diferente en un ojo que en el otro)

SINTOMATOLOGÍA

Las manifestaciones clínicas dependen de la localización, de la opacidad, de la contracción y del grado de distorsión que el tejido induce en la retina. Pueden variar desde ausencia de síntomas a una importante metamorfopsia (deformación de los objetos) incluso incapacitante, micropsia (ver los objetos más pequeños), fotopsia (ver destellos luminosos), macropsia (ver los objetos más grandes), diplopía (ver los objetos dobles), aniseiconía (ver los objetos de diferente tamaño de un ojo al otro) y pérdida de visión.

EXPLORACIÓN

Al revisar el fondo de ojo, el oftalmólogo verá la membrana epirretiniana con mayor o menor opacidad y la distorsión inducida en la retina en distintos grados. En casos muy avanzados se pueden localizar hemorragias, exudados algodonosos, pseudoagujero macular o ectopia macular.
Para su estudio se puede emplear la OCT (Tomografía de Coherencia Óptica) como método principal.

TRATAMIENTO

El tratamiento de la membrana epirretiniana siempre es quirúrgico. Debe realizarse una vitrectomía con eliminación de este tejido anómalo.

La retinopatía diabética es la afectación de la retina provocada por la Diabetes Mellitus. Aparece en la Diabetes Mellitus Tipo 1 o juvenil en el 98% de los pacientes a los 20 años de enfermedad y en la Diabetes Mellitus Tipo 2 o del adulto en el 60% a los 20 años de duración de la diabetes.

La retinopatía diabética es la causa más frecuente de ceguera legal entre los 20 y los 65 años en los países industrializados.

FACTORES DE RIESGO Y PROGRESIÓN

El primer factor de riesgo para la aparición de este problema visual es padecer Diabetes Mellitus de forma prolongada en el tiempo. El segundo factor de riesgo es el mal control metabólico. A peor control antes aparece y más grave será la retinopatía diabética.

La hipertensión arterial, así como la enfermedad renal y el embarazo empeoran también la retinopatía diabética.

Aparece por la denominada microangiopatía: las arterias y venas de la retina presentan fenómenos de obstrucción y de aumento de permeabilidad. Por el primero aparece la isquemia (falta de riego sanguíneo) y por el segundo, edema (encharcamiento) de la retina.

El paciente nota pérdida de visión generalmente cuando la enfermedad ya ha avanzado por lo que es obligatoria e importante, la revisión del fondo del ojo del diabético periódicamente y antes de que empiece la pérdida de visión.

DIAGNÓSTICO

Ante la sospecha de una retinopatía diabética realizaremos un estudio del fondo del ojo con angiografía fluoresceínica, que nos permita conocer las características de las alteraciones de los vasos de la retina, y con OCT (Tomografía de Coherencia Óptica), que nos ofrece información del tamaño, localización, volumen de la exudación (encharcamiento) y capas de la retina afectadas. Esta prueba resulta también muy importante para estudiar el posible edema de la mácula.

Si debido a la retinopatía diabética se produce un acumulo de líquido en la zona central de la retina, se denomina edema macular diabético y es la principal causa de pérdida de visión en los personas con diabetes.

TRATAMIENTO

El paciente debe tener un control estricto de la glucemia (hemoglobina glicosilada menor del 7%). En caso de que la retinopatía esté causada por la hipertensión arterial debe controlarla y también la posible insuficiencia renal.

En caso de los pacientes diagnosticados de Diabetes tipo 2 es necesario realizar cuanto antes un estudio del fondo de ojo. En los que padezcan Diabetes tipo 1, el examen se deberá realizar a los 5 años de su diagnóstico. Las revisiones posteriores deben llevarse a cabo anualmente si el fondo de ojo es normal o si hay una retinopatía diabética leve. Si la retinopatía diabética es moderada, las revisiones se realizarán cada seis meses y cada cuatro meses si se sospecha riesgo de la forma proliferativa.

El tratamiento de base de la retinopatía diabética es la fotocoagulación con láser en una o varias sesiones. Se pueden asociar inyecciones intravítreas de medicación antiangiogénica en algunas formas con neovasos. Para tratar el edema de la mácula, las inyecciones intravítreas de medicación antiangiogénica se pondrán solas o asociadas también al láser. También se pueden usar corticoides dentro del globo ocular. Las posibles complicaciones se tratarán con cirugía.

Financiación

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